Las Marzas en Brañosera: El Despertar de la Montaña y el Triunfo de la Identidad

En el corazón de la Montaña Palentina, allí donde la historia de España puso su primera piedra con el Fuero de 824, late una tradición que desafía al tiempo, a la despoblación y al frío: Las Marzas. En Brañosera, este rito no es solo una canción; es el símbolo de un pueblo que se mantiene unido gracias al alma de sus vecinos y al firme compromiso de su Ayuntamiento.

1. ¿Qué son las Marzas? Un Viaje a las Raíces

Las Marzas son cantos petitorios que se interpretan tradicionalmente la última noche de febrero o la primera de marzo. Su origen es una mezcla fascinante de historia y mitología que nos conecta con nuestros antepasados:

  • El Legado Romano: El nombre proviene de Martius (Marzo). Para los romanos, este era el primer mes del año. Cantar las Marzas era, originalmente, una felicitación de «Año Nuevo».
  • El Ritual de la Tierra: Es un rito de fertilidad. Se golpeaba el suelo con varas de fresno o avellano para «despertar» a la naturaleza tras el letargo invernal y asegurar buenas cosechas.
  • La Cohesión Social: Históricamente, servía para que los mozos del pueblo se presentaran ante la comunidad y consiguieran viandas (chorizo, huevos, vino) para una merienda de hermandad.

2. Brañosera: La Identidad de un Pueblo que no se Silencia

Aunque las Marzas se celebran en diversos puntos de la cornisa cantábrica y el norte de Castilla, en Brañosera adquieren un significado casi heroico. En una localidad de censo reducido, donde el invierno impone su rigor con especial dureza, mantener esta tradición viva año tras año no es solo un acto festivo, sino una auténtica declaración de intenciones: Brañosera no solo recuerda su pasado, sino que proyecta su futuro.

Este carácter heroico se manifiesta en varios pilares fundamentales:

Identidad y Autogobierno: Como Primer Municipio de España, Brañosera entiende que su identidad se construye día a día. El mantenimiento de las Marzas, respaldado con firmeza por el Ayuntamiento, refuerza el sentido de comunidad. Aquí, la tradición no se mantiene por inercia, sino por la voluntad política y vecinal de preservar aquello que nos hace únicos.»

La Resistencia frente a la Despoblación: En un entorno donde muchos núcleos rurales han sucumbido al silencio, Brañosera utiliza el canto de las Marzas como un latido de rebeldía. Cada voz que entona las coplas es un testimonio de que el pueblo sigue latiendo, convirtiendo el aguinaldo en un símbolo de apoyo mutuo entre los que se quedan.

El Desafío al Clima de Altura: A diferencia de otras zonas más bajas, los marzantes de Brañosera a menudo deben recorrer las calles entre ventiscas de nieve y temperaturas bajo cero. Esa determinación de salir a «despertar la tierra» cuando esta aún está cubierta por el manto blanco de la Montaña Palentina, otorga a sus integrantes una mística especial: la de quienes cumplen con un rito sagrado por encima de las inclemencias.

El Relevo Generacional como Victoria: El verdadero triunfo de Brañosera reside en ver cómo los más veteranos, guardianes de la letra exacta y el tono justo, comparten vara y copla con los más jóvenes. Este traspaso de testigo garantiza que el patrimonio inmaterial no se pierda, logrando que el censo real del pueblo se multiplique por el compromiso de sus gentes.

El Valor de los Integrantes: Los Guardianes del Canto

El motor principal son los marzantes. Este grupo de vecinos, que mezcla veteranía y juventud, es el verdadero guardián del tesoro cultural. Su mérito es inmenso por dos razones fundamentales:

  1. Preservan la memoria oral: Evitan que las letras y las melodías que escucharon de sus mayores se pierdan en el olvido, transmitiéndolas a las nuevas generaciones.
  2. Desafían la intemperie: En Brañosera, marzo no siempre es amable. Ver a los integrantes recorrer las calles bajo la nieve o el viento demuestra un amor por el pueblo que va más allá de lo simbólico. Sin su voluntad, la tradición sería solo un recuerdo en los libros.

El Impulso Institucional: El Compromiso del Ayuntamiento

Para que una tradición sea sostenible en un pueblo pequeño, el respaldo de la institución es la pieza que encaja el puzzle. En Brañosera, la figura del Alcalde y su equipo de gobierno ha sido determinante para que esta llama no se apague.

No se trata solo de un apoyo protocolario; es un impulso real y constante. El Ayuntamiento entiende que la cultura es el alma del municipio.

Gracias a esta colaboración estrecha entre los integrantes y la alcaldía, se garantiza que el grupo tenga el apoyo logístico y moral necesario.

Este compromiso institucional convierte un acto vecinal en un evento de orgullo municipal que refuerza el sentido de pertenencia de todos los «brañoserenses».

3. El Ritual Paso a Paso en Nuestras Calles

Para los visitantes y nuevos vecinos, el rito en Brañosera sigue un protocolo centenario que destila respeto y hermandad:

FaseDescripción
La LicenciaLos marzantes se presentan ante la autoridad (el Alcalde) y los vecinos preguntando: “¿Cantamos, o rezamos, o nos vamos?”.
El CantoSe interpretan las coplas que narran la llegada de la primavera, la floración y el respeto a la casa y a la mujer.
El AguinaldoLos vecinos, en señal de gratitud, ofrecen el «pago» en especie o donativos para la tradicional merienda.
El CierreSe agradece la generosidad de los «caseros» con versos finales de bendición para el hogar.

4. Un Legado que Mira al Futuro

Brañosera demuestra cada año que el tamaño de un pueblo no se mide por su número de habitantes, sino por la altura de sus tradiciones.

Hoy, las Marzas en Brañosera son mucho más que una tradición; son un orgullo compartido y un símbolo de resistencia cultural.

Son la prueba irrefutable de que, cuando un grupo de vecinos decididos —esos marceros que, con su camisa blanca, su chaleco oscuro y su vara de avellano en mano, recorren cada rincón— cuenta con el respaldo de un Ayuntamiento que valora y protege sus raíces, no existe invierno lo suficientemente largo ni olvido lo suficientemente profundo para silenciar la identidad de nuestro pueblo.

Esta celebración es el testimonio vivo de que el tamaño de una localidad no se mide por su censo, sino por el compromiso de su gente.

Gracias a la voluntad de los integrantes y al impulso constante del Alcalde, la voz del Primer Ayuntamiento de España sigue resonando con la misma fuerza que hace siglos, demostrando que mientras haya una vara golpeando el suelo y un corazón dispuesto a cantar, la primavera en Brañosera siempre será bienvenida.


«Marzo florido, seas bienvenido…»

Que el eco de nuestras varas siga despertando a la primavera en las calles de Brañosera por muchos siglos más.

1. El Saludo y la Petición de Licencia

Antes de empezar, los marzantes deben saber si son bienvenidos. Es el momento más protocolario.

«A esta casa hemos llegado con intención de cantar, licencia pedimos al dueño si nos la quiere prestar.»

2. El Canto a la Naturaleza (La Bienvenida a Marzo)

Es el núcleo del rito, donde se celebra que el invierno se acaba.

«Marzo florido, seas bienvenido, con el mucho pan, con el mucho vino. Bienvenido seas, marzo generoso, que sacas a la dama de su reposo.»

3. El Retrato de la Primavera

Se describe cómo el paisaje de la montaña empieza a cambiar.

«Ya sale la luna, ya sale el sol, ya salen los ciervos de aquel matorral. Ya brotan los árboles, ya verdean los prados, ya vienen las flores que mayo ha traído.»

4. La Petición del Aguinaldo

Con un toque de picardía y buen humor, se pide la recompensa por el canto.

«Si nos dan chorizos, no nos den la punta, que para el que canta, poco le importa. Denos los huevos de la gallina blanca, que son los que ponen la masa más blanda.»

O esta otra, más directa:

«Dénos el aguinaldo, señora casera, que tenemos el hambre que ruge en la acera. Un cuarto de vino, un trozo de pan, que los marzantes contentos se irán.»

5. La Despedida (Gratitud o Pulla)

Si los vecinos han sido generosos, se les desea lo mejor. Si no han abierto la puerta, tradicionalmente se les lanzaba una copla «picante» (aunque en Brañosera prima la buena vecindad).

Si son generosos:

«Quédese con Dios, honrado vecino, que Dios le dé salud, larga vida y buen vino. Hasta el año que viene, si Dios nos da vida, volveremos a vernos en esta avenida.»

Si no abren (La «pulla»):

«A esta casa hemos llegado con mucha alegría, y nos vamos de ella con mucha porquería.»

«En definitiva, las Marzas en Brañosera son mucho más que un canto a la primavera; son el abrazo de un pueblo que se reconoce en su historia. Mientras una vara golpee el suelo y una voz entone la primera copla en la Plaza Mayor, Brañosera seguirá gritando al mundo que sus raíces son profundas y su voluntad, inquebrantable. Porque un pueblo que canta unido, es un pueblo que nunca camina solo hacia el futuro.»

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