La Ermita de San Roque: El Balcón de Brañosera y el Refugio de la Fe
Cuando el caminante asciende por los prados sobre Brañosera, la vista se detiene inevitablemente en un punto. No es la cumbre más alta, ni el bosque más denso, sino un pequeño y robusto edificio que, como un balcón de piedra, vigila el valle del Rubagón. Es la Ermita de San Roque, un lugar donde la devoción, la arquitectura tradicional y el paisaje se fusionan en perfecta armonía.
Un Rincón de Paz en la Historia
La Ermita de San Roque es más que un simple oratorio de montaña; es el testimonio vivo de la historia de Brañosera y su gente. Situada en una cota que le confiere una vista privilegiada, ha sido, a lo largo de los siglos, un faro espiritual para los pastores, los arrieros y todos aquellos que, desde su primer ayuntamiento, levantaban la mirada buscando protección y sosiego.



















