| LA LÚGUBRE IGLESIA DE SAN MIGUEL
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Aún hoy , como restos gloriosos de una Itálica cesárea, se ven las piedras añejas deterioradas por fríos, nieves y temporales, mas su carácter fuerte, prevalece incluso en las ruinas.
Aquella Iglesia de San Miguel de que nos habla el Conde, es hoy un triste cementerio; cementerio sí , lúgubre si se quiere, pero con atisbos de señorío. Allí ,en un rincón ,se ven sus grandes contrafuertes asturianos. unidos a restos románicos. Y a suficiente altura, una cita, oficial , una piedra que desentona de las demás. Quizás fue colocada por el azar la piedra más valiosa, negra, ahumada por los años y la negrura de su triste vida. Pero lleva en sí la vida, la gloria. En ella se lee esta inscripción: :"Pascual, obispo de Burgos, consagró esta iglesia en honor de San Miguel Arcángel y guardó reliquias de otros santos el día 24 de enero en la era de ll56,es decir en el año 1118.
Todo aquello desapareció; sólo queda un testimonio fehaciente y entre los muertos, entre las tinieblas, entre la podredumbre y miseria de los despojos de unas vidas, se eleva una piedra que guarda en sí la esperanza de una bienaventuranza eterna.
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