Orígenes del Acontecimiento
Finaliza la primera década del año 700 y en la península comienza la llamada "invasión árabe". Los godos conviven con los pueblos autóctonos entre el trato y la escaramuza.
Los cristianos, atemorizados por la sangre, la hambruna y el demonio huyen hacia el Norte "dirigiéndose fugitivos a las montañas, sucumben de hambre" -dice el Anónimo Mozárabe- y "entre los godos que no perecieron por la espada o de hambre, la mayoría se refugió en esta patria de los asturianos" -dice la Crónica de Alfonso III-
"Villas y castillos tengo, todos a mi mandar son;
dellos me dejó mi padre, dllos me ganara yo.
Los que me dejó mi padre poblelos de ricos hombres,
los que yo me hube ganado poblelos de labradores.
Quien no había mas que un buey, dable otro que eran dos;
el que casaba su hija le daba yo rico don;
Cada día que amance por mí hacen oración..."
Del poema de Fernán González |
llegando a una situación extraña de superpoblación en la que "eran en pocatierra muchos hombres juntados. Visquieron castellanos grand tiempo mala vida; en tierra muy angosta de viandas fallida. Lacerados muy grand tiempo a la mayor medida; véyese en grand miedo con la gente descreída" -dice el monje de Arlanza.
Arrancando de los angostos valles cantábricos comienza la repoblación.
Gente humilde por delante que, impulsados por el hambre y esperanzados por la presura, se establecen de forma dispersa y aleatoria. Detrás vienen los nobles y abades.
Es el conde Munio Núñez (Año 824) quién entiende la necesidad de organizar la repoblación que, amparada en la presura, es inestable e ineficaz para garantizar el avance. Así llama hombres libres a sus súbditos dotándoles de derechos mediante la CARTA PUEBLA.
Esta repoblación singular de hombres libres será el origen de Castilla.
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